Otamendi, el General de la Scaloneta que empieza a despedirse

El General se calza las botas, las lustra, se acomoda el uniforme (que posiblemente no quede impoluto), el casco y prepara los cartuchos finales para sus últimas batallas. Por una cuestión de longevidad, dicho por el propio protagonista, Nicolás Otamendi está disfrutando sus últimos momentos en la Selección. El Mundial de 2026 significará el adiós del defensor de 38 años. Y por tal motivo, este partido en la Bombonera ante Zambia (desde las 20.30) será el último de él con la gente en suelo argentino (lo mismo para Lionel Messi). Se tratará entonces, en medio del calor de las tribunas y los fuegos artificiales sobre la noche de la Ciudad de Buenos Aires, una jornada particular para un hombre que soportó las épocas sumamente negativas y que alcanzó la gloria de privilegiados. Pase lo que pase a mitad de año en la Copa del Mundo, ya entró merecidamente en la historia grande del Seleccionado, con sus respectivas condecoraciones.

Una vez que empezó a destacarse de joven -en una aparición que sorprendió gratamente- en el Vélez de Ricardo Gareca en 2009, Otamendi recibió el llamado de Diego Maradona para sumarse al Seleccionado. Para iniciar un largo camino que encontró su tierra prometida en el ciclo de Lionel Scaloni. En el medio, tuvo que soportar palos bravos a nivel personal y colectivo (el 0-4 con Alemania de Sudáfrica que lo padeció desde la insólita posición de lateral derecho, su ausencia en Brasil 2014, las finales de Copa América perdidas con Chile, el olvidable Mundial de Rusia 2018 por la mala relación entre los jugadores y el CT de Jorge Sampaoli). Con perseverancia, aguantó -al igual que Messi- y, una vez que Argentina rompió la mufa de 28 años sin vueltas olímpicas a nivel de mayores, no pararon de llegar las buenas para él y para todos.

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