El seleccionado argentino de rugby, Los Pumas, consiguió ayer su clasificación a las semifinales del Mundial por tercera vez en la historia, al vencer a Gales por 29-17 en un partido de cuartos de final disputado en el Stade Velodrome de Marsella, Francia, que significó una de las actuaciones más dramáticas de su historia. En semis, Los Pumas enfrentarán el viernes a los All Blacks de Nueva Zelanda, que ayer vencieron a Irlanda.
El equipo albiceleste dirigido por Michael Cheika revirtió un marcador desfavorable hasta el minuto 57 con dos tries de los ingresados Joel Sclavi y Nicolás Sánchez en el tramo final del juego, ambos convertidos por Emiliano Boffelli.
El propio Sánchez, máximo anotador histórico de Los Pumas en la Copa del Mundo, decoró el heroico triunfo con un último penal ante el delirio de los miles de argentinos que asistieron al tradicional Velodrome en la sureña Marsella.
Gales se fue en ventaja al descanso (10-6) y también lo estuvo al promediar la parte final gracias al aporte de su apertura Dan Biggar, autor de un try, dos penales y una conversión, y de Tomos Williams, responsable del otro try de su equipo.
Argentina se mantuvo en partido con cuatro penales de Boffelli, entre el final de la primera parte y el inicio de la segunda, lo que abrió paso a los mejores momentos del equipo en el partido.
La historia escrita por Los Pumas en Marsella también permitió lograr la primera victoria frente a Gales en el tercer antecedente mundialista, un mérito en el que tuvo especial preponderancia Matías Moroni, en los minutos finales, con un milagroso tackle a centímetros del ingoal con el marcador 19-17 en favor de la Argentina.
Ese eventual try de Louis Rees-Zammit hubiera castigado un segundo tiempo perfecto del conjunto «albiceleste», que se inició con una remontada en el marcador gracias al pie del rosarino Boffelli.
A partir de los dos penales sumados por wing, Los Pumas jugaron un partido de cuartos de final con fiereza, a la altura de lo que exigía la instancia, para sorpresa de un rival que llegaba invicto, con cinco triunfos en igual cantidad de partidos.
Los ingresos desde el banco de suplentes funcionaron a la perfección y las oportunidades para marcar, un aspecto en el que se había fallado al inicio del partido, fueron capitalizadas para favorecer un dominio psicológico que terminó de desmoralizar a los británicos.
La salida de Biggar en Gales también fue una ventaja para el equipo argentino, que provocó una atmósfera vibrante en los últimos minutos a partir de sus férreas defensas y sus corridas titánicas, como la que encaró el tucumano Sánchez hasta volar en el ingoal rival.
Los Pumas volverán a jugar el viernes a las 16 en el Stade de France, en el suburbio parisino de Saint-Denis, ante Nueva Zelanda, que también ayer se clasificó a las semifinales al derrotar en un cruce frenético a su par de Irlanda por 28-24.
Argentina buscará el pase al último partido de la competencia por primera vez, luego de perder las semifinales de las ediciones 2007 y 2015, en las que finalizaron tercero y cuartos, respectivamente.
La otra semifinal de Francia 2023 quedará definida hoy, cuando se disputen los partidos Inglaterra-Fiji y Francia-Sudáfrica.
«El más importante de la historia».
Matías Moroni, quien con un tackle impresionante salvó a Los Pumas de un try de Gales sobre el final del partido, aseguró que la semifinal del Mundial del viernes ante Nueva Zelanda será el partido más importante de la historia del seleccionado argentino de rugby. «Vamos a ir a la guerra a París. Va a ser el encuentro más importante en la historia de Los Pumas», declaró Moroni.
«El esfuerzo que hizo este equipo desde que arrancó el año fue muy grande. Mucha gente habló giladas y no confiaba, algunos se subieron después de Japón pero no importa, vamos a dejar todo por esta camiseta, por nuestras familias y por la gente», agregó Tute.
El back de 32 años agregó: «Juego al rugby por esta camiseta. Creo que el trabajo, la humildad, el sacrificio, la confianza en el sistema y en lo que venimos haciendo nos deja ahora con la chance de jugar el partido más importante en la historia de Los Pumas. Lo vamos a ir a jugar dejando todo por la familia y por el país».
A su turno, el australiano Michael Cheika, entrenador de Los Pumas, asumió que su equipo no será «favorito» en la semifinal, pero descontó su compromiso en la búsqueda del resultado. «Estamos encantados de ir a París. No seremos favoritos, eso seguro, pero lo daremos todo», dijo el coach oceánico.
«No quiero emocionarme, pero estos jugadores son muy buenos chicos. Han trabajado muy duro y creo que hemos visto el resultado de ese trabajo al final del partido», reconoció el australiano.
Cheika destacó, por último, la entrega de sus jugadores para hacer historia en el Mundial de Francia: «Ibamos por detrás en el marcador, así que teníamos que esforzarnos. Todo el grupo, incluidos los diez que no anotaron, hizo un gran esfuerzo».