A más de 96 horas de los dos terremotos simultáneos que sacudieron el país, la cifra oficial de muertos asciende a 1.450 y hay más de 70.000 desaparecidos.
En Catia del Mar, el dolor por las pérdidas se transforma en rabia ante la falta de ayuda estatal, mientras los vecinos se ven obligados a interceptar maquinaria pesada para intentar rescatar a familiares que aún claman por ayuda bajo los escombros.
El drama de los sobrevivientes
En la zona de Catia del Mar, una de las más golpeadas en el estado La Guaira, la esperanza de encontrar vida se desvanece con cada minuto que pasa.
Testimonios desgarradores como el de Donis Álvarez reflejan la desesperación de la población: la mujer asegura que su hijo permaneció con vida bajo las ruinas hasta el sábado, pero murió tras tres días de espera sin recibir el auxilio gubernamental prometido.
Tensión social y militarización
La escasez de respuesta oficial desató brotes de furia. Grupos de vecinos en la avenida principal de Playa Grande llegaron a bloquear el paso de camiones con maquinaria pesada, obligándolos a desviarse hacia los edificios colapsados donde denuncian que hay gente atrapada.
«Vienen policías aquí y se toman fotos. Son contados los funcionarios que nos han ayudado», denunció un joven durante una de estas protestas.
A la catástrofe natural se suma la inseguridad. Muchos comercios que quedaron en pie lucen pintadas con la frase «Ya fui saqueado», lo que motivó la militarización de la zona bajo las órdenes de Diosdado Cabello, ministro de Relaciones Interiores.
Un paisaje de devastación
La magnitud del desastre evoca el recuerdo del deslave de 1999, aunque los residentes afirman que nunca habían vivido sismos de tal magnitud. La ciudad portuaria muestra una imagen dantesca: edificios de lujo inclinados como «queso gruyere», infraestructuras deshechas y un penetrante olor a putrefacción que obliga a los sobrevivientes a usar barbijos.
Hasta el momento, el balance de la tragedia incluye:
- 1.450 fallecidos confirmados.
- 3.150 heridos.
- Más de 70.000 desaparecidos, principalmente en La Guaira.
- 726 periodistas (327 extranjeros y 387 locales) acreditados para cubrir la emergencia.
Mientras el régimen venezolano intenta mostrar una imagen de apertura permitiendo el acceso a la prensa extranjera, la ayuda humanitaria internacional comienza a llegar.
Más de 20 países, incluyendo a la Argentina, enviaron asistencia y actualmente 2.741 rescatistas internacionales trabajan en las zonas afectadas para intentar mitigar las consecuencias de una catástrofe que parece no tener límites.
LaVoz.com