Antes de ser Wolverine, Hugh Jackman era solo un profesor de educación física.

Lo que comenzó como el sueño de un joven profesor terminó transformándose en una de las carreras más exitosas de Hollywood.

Enseñaba gimnasia en un internado en Inglaterra… y para ganar dinero extra, trabajaba como payaso en fiestas infantiles. Su nombre era “Coco”, aunque él mismo admite que no era bueno. Ni siquiera sabía hacer trucos.

Un niño se lo dijo sin rodeos: “Este payaso es una basura”.

Pero ese no era su destino.

El papel que cambiaría su vida no era para él. Primero pensaron en Russell Crowe. Luego eligieron a Dougray Scott.

Sin embargo, una lesión inesperada lo cambió todo. Con el rodaje ya en marcha, llamaron a Hugh a último momento.

En solo días pasó de ser un desconocido… a tener las garras puestas.

Y así nació uno de los personajes más icónicos del cine.

Porque el destino puede tardar… pero cuando llega, encuentra a quienes nunca dejaron de prepararse.

Comentarios de Facebook

Comentarios